La Evolución del dólar paralelo en Bolivia

Hasta hace un par de años, el tipo de cambio del dólar en Bolivia estaba tan fijo que parecía una de esas estatuas de plaza: inamovible, inmortal y, para muchos, casi invisible. Si necesitabas comprar dólares, ibas al banco o una casa de cambio, hacías tu trámite, y listo. Nadie hablaba de un dólar paralelo o del “blue” como en Argentina. Pero como toda historia económica en América Latina, la calma dura poco: en los últimos años la estabilidad cambiaria boliviana se ha visto sacudida, y el mercado paralelo emergió con fuerza.

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La Evolución del dólar paralelo en Bolivia

Hasta hace un par de años, el tipo de cambio del dólar en Bolivia estaba tan fijo que parecía una de esas estatuas de plaza: inamovible, inmortal y, para muchos, casi invisible. Si necesitabas comprar dólares, ibas al banco o una casa de cambio, hacías tu trámite, y listo. Nadie hablaba de un dólar paralelo o del “blue” como en Argentina. Pero como toda historia económica en América Latina, la calma dura poco: en los últimos años la estabilidad cambiaria boliviana se ha visto sacudida, y el mercado paralelo emergió con fuerza.

Hoy el dólar paralelo es protagonista de conversaciones en taxis, cafés y grupos de WhatsApp. ¿Por qué ocurrió esto? ¿Qué consecuencias trajo? ¿Y cómo es que la tecnología —con stablecoins como USDT y USDC— se convirtió en la tabla de salvación para muchos bolivianos y empresas que necesitan mover su dinero al exterior?

Vamos por partes.

Una tasa de cambio fija por más de una década

Bolivia mantuvo durante años un esquema cambiario fijo, con el tipo de cambio oficial a 6,96 bolivianos por dólar. Este modelo dio la sensación de estabilidad, lo que resultaba muy atractivo en un continente donde las monedas locales suelen tambalearse frente al dólar.

El gobierno podía sostener esta paridad gracias a un contexto favorable: altos precios del gas natural y un colchón de reservas internacionales abundantes gracias a la capitalización de recursos naturales por anteriores gestiones. Por más de una década, la estabilidad cambiaria fue una de las banderas económicas de Bolivia.

La actual crisis monetaria en Bolivia

Tristemente, los tiempos cambian y las malas gestiones del gobierno boliviano comenzaron a pasar facturas. Las exportaciones de gas se ralentizaron, las reservas internacionales empezaron a agotarse y la economía boliviana comenzó a sentir la presión de un déficit fiscal creciente.

De repente, los bancos se encontraron con menos dólares disponibles, el Banco Central comenzó a racionar divisas, y el ciudadano común empezó a sospechar que esa “estabilidad eterna” no era tan eterna. Fue el caldo de cultivo perfecto para que naciera un mercado paralelo.

El nacimiento del dólar paralelo o blue

En 2023, cuando el acceso al dólar oficial se hizo cada vez más difícil, la gente buscó alternativas. Así emergió el dólar paralelo, también llamado dólar blue por analogía con Argentina.

📌 Dato curioso: el término dólar blue nació en Buenos Aires alrededor del 2011, cuando las restricciones cambiarias —el famoso “cepo”— llevaron a la gente a comprar y vender dólares por fuera del sistema oficial. Algunos dicen que el nombre proviene de la relación entre la palabra “blue” y el mercado negro (black market → blue market), otros sostienen que tiene que ver con el color de los billetes falsos detectados en aquel entonces, que brillaban azul bajo la luz ultravioleta. Otros dicen que el término nace de la banda azul que distingue a los nuevos billetes de cien dólares. Sea cual sea la explicación, el término se popularizó, y hoy se usa también en Bolivia.

En Bolivia, el dólar paralelo comenzó tímidamente, pero con la falta de divisas en los bancos y casas de cambio, es ahora prácticamente el único dólar que hay. El tipo de cambio oscila mucho, habiendo alcanzado los 18 bolivianos por dólar y hoy rondando los 13 bolivianos por dólar, casi el doble de la tasa oficial. Además, hay momentos en los que simplemente no hay dólares a la venta en las casas de cambio.

Bancos sin dólares ni capacidad de envío

Uno de los síntomas más alarmantes de la crisis es que los bancos ya no pueden entregar dólares en efectivo a sus clientes con la misma facilidad de antes. Tampoco pueden garantizar envíos al exterior a través del sistema SWIFT.

Esto genera un cuello de botella enorme para empresas que necesitan importar, para familias que tienen obligaciones fuera del país, o simplemente para quienes quieren ahorrar en una moneda más estable. La promesa de “puedes retirar dólares cuando quieras” dejó de cumplirse.

El crecimiento de los stablecoins en el mundo y en Bolivia

Mientras el sistema financiero tradicional se estanca, en el resto del mundo las stablecoins , criptomonedas de valor fijado al de monedas fiat, se han convertido en una alternativa seria y cada vez más popular.

A nivel global

En países desarrollados, como Estados Unidos o Europa, las stablecoins cumplen un rol de liquidez en los mercados de criptomonedas, permitiendo a los traders moverse entre activos sin necesidad de salir al sistema bancario. Sin embargo, en países con inestabilidad monetaria, cumplen un papel mucho más transformador: se convierten en dólares digitales accesibles para cualquiera con un celular y conexión a internet.

Casos como Argentina, Turquía, Venezuela y Nigeria muestran una misma tendencia: ciudadanos que adoptan stablecoins no para especular, como suele ser el caso con otros tipos de criptomonedas, sino para proteger sus ahorros, recibir remesas o enviar dinero al exterior. La rapidez, transparencia y bajos costos hacen que la adopción crezca de forma orgánica.

Hoy en día, el mercado de stablecoins supera los 120.000 millones de dólares en circulación a nivel mundial, con USDT y USDC dominando la escena.

En Bolivia

En Bolivia, la adopción inicialmente tardó, en parte porque el país mantenía restricciones legales hacia las criptomonedas hasta hace muy poco. Sin embargo, la crisis cambiaria empujó a muchos a buscar alternativas para conseguir dólares y al gobierno a tener una postura más abierta al respecto. Cada vez más bolivianos utilizan stablecoins como USDT y USDC en mercados peer-to-peer (de-usuario-a-usuario) o a través de fintechs, empresas de tecnología financiera, porque representan acceso inmediato a un “dólar digital” cuando el dólar físico escasea.

La clave es que las stablecoins no solo sirven para ahorrar, sino también para transferir valor internacionalmente sin pasar por los bancos. Eso abre una puerta inmensa para empresas y personas que necesitan mover dinero de forma segura y rápida. Por las ventanas que ofrecen los stablecoins en un contexto como el Bolivia, Bolivia lidera la tasa de adopción de criptomonedas a nivel lationamérica, con incremento de usuarios de más del 350% solo en el segundo trimestre de 2025.

¿Qué son USDT y USDC y cómo funcionan?

USDT (Tether)

USDT es la stablecoin más usada del planeta. Fue creada en 2014 por la empresa Tether y está respaldada por activos equivalentes al dólar (reservas en efectivo, bonos, etc.). Su promesa es simple: 1 USDT siempre vale 1 dólar. Opera en múltiples blockchains, lo que lo hace sumamente líquido y flexible.

USDC (USD Coin)

USDC, creado por Circle y Coinbase, nació en 2018 y rápidamente ganó prestigio por su transparencia. Cada USDC está respaldado 1:1 con dólares en un banco americano y la empresa publica reportes regulares de auditoría. Es por muchos considerada el estándar dorado de confiabilidad en el mercado.

Ambos USDT y USDC funcionan como “puentes digitales”: una persona puede convertir su moneda local en éstos y enviarlo en minutos al exterior, donde luego puede ser convertido a la moneda fiat local. Todo el proceso evita las trabas del sistema bancario tradicional.

Fintechs bolivianas

Aquí es donde empresas como PrismaPay.net entran en acción. PrismaPay.net no solo utiliza USDT y USDC como herramienta tecnológica, sino que provee un puente entre stablecoins y dinero fíat en diferentes países. En la práctica, esto significa:

  1. El usuario en Bolivia deposita bolivianos.
  2. PrismaPay convierte esos fondos en stablecoins (USDT o USDC).
  3. A través de su red de canales de pago internacionales, PrismaPay transfiere esas stablecoins al país de destino.
  4. Allí, PrismaPay convierte nuevamente los USDT/USDC en dinero fíat local (dólares, euros, pesos, etc.) y los deposita a la cuenta del destinatario.

De esta manera, PrismaPay logra algo los bancos bolivianos no pueden:

  • Hacer llegar dinero al exterior en hasta en tan solo 1 hora.
  • Reducir costos al máximo.
  • Eliminar listas de espera y restricciones de monto.
  • Brindar una experiencia 100% digital, rastreable en tiempo real.

--todo esto sin que ni el remitente ni el beneficiario necesiten manejar billeteras cripto.

En otras palabras, PrismaPay convierte a los stablecoins en una solución tangible y extremadamente eficiente. Gracias a este modelo, cualquier persona o empresa en Bolivia puede enviar dinero al exterior y recibirlo en la moneda que necesite, sin depender de la disponibilidad de dólares en los bancos locales.

Conclusión

La historia del dólar en Bolivia pasó de la calma absoluta de una tasa de cambio fija a la incertidumbre de la crisis monetaria actual y la expansión del dólar paralelo. En medio de ese caos, los ciudadanos y empresas bolivianas encontraron en los stablecoins una salida práctica, moderna y confiable.

USDT y USDC no son solo monedas digitales: son la evolución del dólar, un mecanismo que permite transferir valor globalmente sin trabas ni retrasos. Y empresas como PrismaPay.net lo demuestran cada día: al utilizar stablecoins como infraestructura, permiten recibir dinero fíat en Bolivia y desembolsar dinero fíat en otro país de destino, de manera expedita, con costos bajos y sin restricciones. La crisis monetaria, aunque aún presenta dificultades, ya no tiene por qué ser la quimera imbatible que se temió en un principio.

Sofia Lara

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